lunes, 29 de noviembre de 2010

¿DE VERDAD QUIERES TENER UNA BANDA?


Palabras sabias las de AC/DC: “It's a long way to the top If you wanna rock 'n' roll”... No es fácil, pero sí divertido.

Desde que tengo uso de razón me ha inquietado todo el proceso de las bandas o artistas en componer canciones que terminan marcando la diferencia. Lo fui desarrollando como periodista y mis veces como manager notaba la formación de los músicos en base a sus vivencias.

En todos estos años aprendí que lo que desestabiliza a las bandas es la incertidumbre con la que guían sus carreras. Empiezan con determinación y en el camino se llenan de fantasmas, miedos y desconfianza.

Siempre me piden consejos, sugerencias o ayuda cuando las bandas están sacando su material. No creo en la fórmula exacta, le tengo más fe al trabajo constante y no rendirse nunca. Lo que hace que una banda crezca con el tiempo, es su tenacidad, creer en su música tanto como aquellos que comienzan a escucharlos. No hay ropas, trajes, canciones largas o cortas, es simple conexión con la audiencia a través de tu determinación y coraje para mostrarte como artista que absorbe el momento que está viviendo y lo expresa.

Me tomé un pequeño tiempo para ordenar tips que podrían ser usados para las bandas nuevas que se alzan vuelo en el rock nacional y desean tomarse la música como trabajo. Es un poco lo que he visto y trabajado los últimos años, sin que piense que tenga la razón, son cosas que me han funcionado, las que he convivido y las comparto.

  • ¿QUE CLASE DE BANDA ERES?
No se trata de decir “suena parecido a esto”, tiene que ver con tu idea conceptual de música y expresión. Uno puede hacer rock alternativo con una base bajo-batería que emplea formas latinoamericanas, es una manera de explicarte. Le das a la gente una idea de por dónde puede ir tu sonido. Puedes manifestar que hacen canciones de amor, desde la visión del enamorado menos entregado, aquel que disfruta de las relaciones, no sé, algo así. Lo importante aquí es estar claro qué haces y qué quieres expresar para conectarte con la gente. La música es otro medio de comunicación de gran impacto.

  • ACEPTA LAS CRÍTICAS
No existen buenas o malas críticas, cada persona tiene su percepción de lo que escucha. No existe el sonido perfecto, sin que con esto suenes desafinado, pero la esencia de la música está en hacerla como expresión. La mayoría de las bandas jóvenes les afecta cuando cierto sector de su entorno no aceptan lo que hacen, se desprenden de la ambición de hacer lo que les gusta y no se percatan de que hay mucha más gente que va a clickear con tu música y esa es la que importa. Lo que más disfruto de ver a una banda comenzado es que no tienen nada qué perder, así que su nivel de creatividad no tiene límites, hasta que se envician con las falsas ideas de ser comerciales. Llamar a amenazar a la gente porque no le gusta lo que haces, te desenfoca de tus actividades y denota inseguridad de tu parte.

  • CREA TU BASE DE DATOS
En la misma onda de tenacidad, aunque a cinco personas no les guste lo que haces a otras 25 les gustará. Son esos a los que tienes que mantener y dar lo mejor de ti para tenerlos en tu radar de seguidores. La gente cuando le gusta algo, se niegan a aceptar alguna mala crítica, por eso existe Maná y no hemos podido acabar con ellos.


  • MEDIOS ESPECIALIZADOS
Enfócate bien en los programas y páginas especializados. Todos tienen sus espacios para el desarrollo de artistas y junto a ellos vas construyendo una base de seguidores sólida. En lo que se refiere a rock a la gente le gusta descubrir la música sin sentirse obligado. Es como ir por escalones, no puedes ser un reggaetonero que le apunta a las radios grandes. Además es en ese momento donde sigues forjando el concepto de tu banda. Es una semilla que hay que regar.

  • EL TIEMPO ES TU AMIGO
La planificación es un factor importante, siempre veo que las bandas no tienen un plan estructurado de lanzamientos, conciertos, grabaciones, acciones. Viven su carrera a la deriva, entiendo que no es una cosa que les sea enseñado, pero si enfocan sus esfuerzos por semanas, meses, trimestres, verán avances significativos y le creas seguridad a sponsors, medios de comunicación y todos los que gravitan en la industria musical. Nunca será rentable sacar un sencillo y a los 6 meses sacar un CD y pretender que la gente no te olvidará.

  • TOCAR, TOCAR, TOCAR Y CUANDO PUEDAS SIGUE TOCANDO
Esta, más que pasión, es parte del trabajo constante. En la tarima es donde se hacen las bandas, puedes tener una maqueta poco producida, pero si tu trabajo en tarima conecta con la audiencia, ese word of mouth se riega. Un caso es Circo Vulkano o Papashanty Saundsystem. No entiendo esas bandas que dicen “dejaremos de tocar para concentrarnos en el disco”. ¡Por Dios! ¿Cómo puedes pensar que si no tenías público, a esa cantidad de “nadie” le importa esperarte? Estás solo, tienes que salir a conquistar audiencia y mostrar lo que haces.

La lista es larga y trataré de concentrarme punto por punto en diferentes entregas.

Parte del estancamiento de las bandas durante sus inicios es la poca motivación, la necesidad de compararse con bandas de trayectoria y pensar que hay que apoyarlos por lástima. El camino es largo, pero sólo si estás dispuesto a avanzar, olvidándote de tratar de pisotear a otros, pensando en que el resto de las bandas no merecen lo que tú anhelas, entonces no estás realmente concentrado en tu música. A veces tienes tantas oportunidades cerca de ti y te enfocas en tumbarle la posición a otro y abandonas el cúmulo de chances que te ofrecen.

Es el trabajo constante, las metas claras, el tocar y tocar, conectar con tu música y la honestidad con la que te muestras, lo que te asegurará el siguiente paso para que te conozcan y posterior éxito en términos de banda nacional.

En vísperas del fracaso musical es cuando caes en cuentas de la ira y premeditación con la que las bandas actúan, lo veo a diario. Convivo con una gran variedad de músicos que están haciendo un buen trabajo, siempre que se me acercan les doy el mejor de los consejos y trato de que sea afín con su ideología y concepto.

Siempre recuerda que el público no son los 35 amigos cercanos de tus bandas, hay una población más larga que desconoce lo que haces y no te está juzgando, está esperando que toques y digan: “!Epa! qué buena música, ¿dónde la consigo para tenerla?”.

Muchas bandas no se dan cuenta de que sonar en la radio no lo es todo, es importante, pero puedes tener el tema todo el año en rotación y nadie sabrá cómo te llamas porque no tienen una imagen visual de eso que oyen y no han conocido los orígenes o concepto de tu banda. Es un trabajo promocional en conjunto. La gente debe conocer, identificar y digerir todo aquello que oye, sino será etéreo tu paso por la radio.

No me creo el asunto de la pinta, no creo que Tom Yorke sea el personaje con el que la revista People resuelva su audiencia femenina. No creo en las vestimentas especiales si una sólida base o contenido a expresar, por eso a Kiss le cuesta quitarse el maquillaje. No creo en temas de tres minutos porque no existiría Pink Floyd o Tool. Creo que todo eso de la imagen viene acompañado de la música que haces, un proceso natural que tu público aprecia, pero cuando tengas público, antes eres un desconocido tratando de llamar la atención en vísperas de decidirte a ser abogado y encargarte de la compañía de la familia.

La mayoría de la gente cree en eso que dice Mother Love Bone:Letra y música, mi únicas herramientas, comunicación”… Digo yo… No sé.

sábado, 12 de junio de 2010

UN ADIÓS AL LÁTIGO DE JESUS PARRA


La muerte es el mensajero que con la última hora viene y el tiempo no se detiene ni por amor ni dinero” (Rubén Blades).


Hay personas que llegan fugazmente y se van de la misma forma. Su misión real está en el legado de su trabajo o el impacto que generará en la sociedad. Entonces te das cuenta de que la muerte física ha sido derrotada por aquello que jamás se irá: tu obra artística.


Así de veloz conocí a Jesús Parra, cantante de Karma Coma, personaje inquieto que me agregó al msn, me envió un mail con el link de su disco Ekádasi (2008) para su descarga, aún disponible: http://www.myspace.com/thekarmacoma. Sabía que si no lo bajaba este guaro iba a torturarme desenfrenadamente hasta obtener respuesta.


Mi gran impresión fue haberme topado con temas como “Dec 99” o la introspectiva e instrumental “Aires”, ambos temas daban cuenta de una diversidad y buen gusto de esta banda liderada por el ahora fallecido Jesús. Me quedé enganchado con el disco y toda su onda folktronic entre instrumentos acústicos, breakbeat, downtempo y la suma de referencias sonoras interesantes que tracks como “Marasuayo” reflejaban una honestidad musical de los elementos autóctonos de nuestra música y la vanguardia sonora de un grupo de músicos interactuando con sus ideas.


Al poco tiempo me llega otro link http://www.myspace.com/jesusparramusica vía msn cortesía de su creador, ahora en plan cantautor. Muchas de mis apreciaciones personales a la hora de escuchar un disco están guiadas por la tranquilidad de un viaje. Mientras disfrutaba del trayecto decido oír Sesiones del Sur Vol 1 EP (2008). Inmediatamente temas como “Tierras lejanas” y “Mirarte a los ojos” se convirtieron en mis acompañantes de carretera y aviones. Ese EP fue grabado en una sola toma, directo, captando el sentimiento de un cantautor guaro que deseaba expresar su momento interno y personal.


Jesús Parra sufrió un accidente que lo mantuvo en terapia intensiva y al levantarme esta mañana me llega un mensaje de que había fallecido. Confieso que una sola vez lo conocí en persona, en los pasillo de La Mega, charlamos sobre Barquisimeto, lo bueno que eran sus canciones, el proyecto, los videos colgados en su myspace y entendí un poco le valor agregado de sus temas. Nunca le confesé que la frase “Quiero despertarme un día sin aferrarme a todo y comenzar a controlar todo el dolor” de la canción “Mirarte a los ojos” era una línea compartida de la que a veces te guía en situaciones adversas, me disfrutaba incluso cuando cantaba: “Te miro a los ojos y te digo quién gano, si el deseo de estar vivo o continuar con mi dolor”.


Hace una semana visité Barquisimeto y conversaba sobre el accidente de Jesús, estuve tentado a visitarlo, se sentía el ambiente de tristeza entre sus cercanos, era como una de sus canciones “La espera”. Medité en aquello de que la vida es corta e internamente envié mis mejores deseos a Jesús, mientras caminaba se me ocurrió colocarla en mi ipod, su tono semi-blusero diciendo: “Ya no hay tiempo de perder, soy un grito al aire y al despertar viene el cambio, un acto de fe, en la espera de que algo no salga mal”.


Me devolví de Barquisimeto oyendo un poco de Jesús Parra, siempre es parte de mi playlist viajero, igual tenía que en la mente el "Maestra Vida" de Rubén Blades que me acompañó sutilmente en esa ida al estado Lara.

Definitivamente la música te elige, uno nuca va y la selecciona como comprar un tipo de desodorante, ella te busca y te atrapa. Como dije, no era amigo personal de Jesús Parra, le debo buenas melodías que me atraparon, me hicieron reflexionar y nunca esperé recibir el mensaje de su fallecimiento, menos de una persona joven que pensé que tenía el compromiso artístico de darnos lo mejor de su creatividad ya comprobada. Jesús iba a bautizar su nuevo disco, le faltaban 3 días para mostrar sus nuevas canciones hasta que el lamentable accidente llegara a su vida. Y me queda el agridulce sabor de uno de sus nuevos temas “Látigo” mientras lamento su pérdida y capturo la frase: “Aquí vengo yo a despedirme en un canto, sin risas, sin llantos, sin alabar a Dios, sin ofender al diablo”.


No me gustaría molestar a sus más allegados con este post, no quiero que se muestre como una vil forma de sacarle provecho post-mortem. Se trata de un impulso personal o manera de descargar ese sentimiento interno a través de las palabras por un músico que tuvo la sencillez de conectar sus emociones con la gente y conmigo, sobre todo que haya sido la música la que me llevó a respetarlo sin ningún tipo de compromiso amistoso, sino la honestidad y admiración por lo que hizo. Y ahora, en medio del shock y la sorpresa logró que rompiera mi flojera de mantener este blog activo... porque merece que se lo dedique como una muestra de que valió la pena todo lo que nos regaló musicalmente y que gentilmente me haya cedido todas las piezas en su momento.


Nunca es tarde para conocer la buena música, la que queda plasmada en el inconsciente de quienes la disfrutamos, les presento a Jesús Parra, el inquieto músico guaro que me contactó efusivo con su música y se fue con la velocidad de su inspiración, sin dejar de hablar desde el corazón y motivado por su honesta creatividad. Esa es la personalidad que me queda de él.


Me gustaría contribuir a que todo el mundo oiga lo que hizo Jesús como músico, porque como persona solo puede hablar sus familiares y amigos. Sugiero que se bajen sus discos disponibles y tal vez entenderán su introspectivo mundo y hasta su motivación interna cuando canta: “Así se va la vida en este humilde pueblo, yo escribo casi a diario pa’ que critiquen lo que pienso”.


Mr Jesús: yo critico casi a diario y escribo lo que pienso, en esta oportunidad me despido de usted con este escrito, espero sirva para mantener vivo toda tu música de buen contenido, ojalá que funcione porque fueron excelentes canciones… ¡Digo yo… No sé!

lunes, 12 de abril de 2010

SEXO... TUKI... ROCANROL


El otro día estaba en el concierto de Dream Theater, no es que me guste esa banda ni la irrespete, solo me aburren. Así que me tocó hacer algo de relaciones públicas, conversar con promotores de eventos, saludar algunos músicos, intercambiar opiniones con mis colegas periodistas, algunos chistes internos, etc.

Entre tantas conversaderas me llamó la atención un comentario que hizo uno de los presentes: “¿Qué coño hace Asier y El Enano de Caramelos de Cianuro en un concierto de Dream Theater?”… Estuve a punto de continuar a echarle fuego al comentario con sarcasmos de los que me gusta aportar, pero internamente me pregunté “¿y por qué no deberían estar ambos personajes en un concierto como este?”.

La reflexión me llevó a analizar el nivel de elitismo que tenemos en esta ciudad acerca del rock. Es como excluyente. No puedes ir a Metallica si no tienes camisa negra, como si escuchar punk, britpop o metal llevara implícito una planilla de aceptación. Mi mejor amigo se fue con su lacoste a ver a Metallica porque desde chamos oíamos “Fight fire with fire” y “Welcome Home” ¿No merecía estar esa noche allí?

Me molestó un poco y me puse creativo a imaginar a estos personajes que los rockeros llaman Tukis oyendo La Vida Boheme en un mezcladito con Chino y Nacho, Sentimiento Muerto, Tego Calderón, Los Mentas, El Squadrón, Agonía, Calle 13, The Asbestos, Wisin y Yandel y este mismo pana tripeando su playlist… hasta playero podría ser.

Sentí cómo ese racismo que a veces la misma gente de color en Estados Unidos incrementa una especie de segregación sonora de quienes se creen dueños de los gustos de la gente. ¿Se han fijado la población venezolana? casi 27 millones de habitantes mientras que Estados Unidos está por llegar a los 310 millones. El mercado musical en US aún en crisis sueña con vender un millón de copias para ser un disco rentable.

Cada país discute sus diferencias musicales según el entorno, folk, hip hop, rock, R&B, soul, punk, toda esa mezcolanza americana que defendemos y escuchamos mientras allá discuten cuál apesta o no. Aceptémoslo, somos del Caribe y el reggaetón, el ska, se nos cuela en las venas y la salsa.

Yo creo que mientras sigamos pensando que el rock es solo para la élite, negándonos la satisfacción de que una madre soltera oiga a Cero Uno mientras lleva a su hijo al colegio, cortándonos las venas si un Tuki oye Rush o Bloc Party como si fuésemos los únicos autorizados en oír rock, la aceptación de nuestras bandas jamás sucederá.

El rockero es una minoría porque se ha acostumbrado a entrar en un mundo en el que él es solo el intelectual de las artes sonoras y encima le reprocha al mundo que no lo entiendan. Si partimos de que la música es un lenguaje, entonces ser exquisito no nos lleva a expandir ningún mensaje coherente.

Poco a poco abrir un disco, cuando raramente lo compres, sin que seas juzgado por la ropa y tu entorno, se vuelve un ejercicio de esclavitud calculada ¿dónde quedó el espíritu de libertad en elegir lo que te guste oír?

Mientras escribo esto he decidido poner a Justin Timberlake, el mismo que invitó Ozzy Osbourne a su cumpleaños mientras todos los felicitaban por su buen disco. Aunque decido cambiar a la versión hard rock en vivo que hace Draco Rosa de “Livin´la vida loca” que interpretaba su ex compañero en Menudo Ricky Martin, al final fue Draco quien escribió esa letra y es suya,. Y se me viene a la mente aquel concierto en el que Servando Primera y yo en un concierto en Miami tripeábamos el tema “Brujería” cortesía del mismo Draco y además convencía a Servando de lo inútil que era Kurt Cobain y que gracias a su genialidad de pegarse un tiro nació Foo Figthters. Vivimos de estereotipos sin base ni sentidos.

Sigo pensando cómo el rock en este país saldrá adelante si somos pocos los que al parecer merecemos oírlo, cómo limpiarte todo ese pecado cuando tu banda favorita la ponen en el autobús que va a Guarenas o a Choroní. Enserio imagino un estado de perfección en el que en vez de “Mi cama huele a ti” de Tito el Bambino nos ponen “Mundo de ilusión” de Primera Edición o “Todo muerto” de Los Telecasters ¿no estaríamos diciéndole a la gente que hay más alternativas y que abrieran sus gustos?

Lo peor es que si ser rockero en esta ciudad fuese contracultural hasta me como el cuento, pero es simple moda de la edad, ni siquiera usamos la raíz contestataria del rock para alcanzar el pulso de lo que estamos viviendo como sociedad, es sencillamente creernos superiores como minoría y esconder una falsa postura intelectual solo porque el resto de los mortales no se apega a la dictatorial vestimenta y reglas de ser rockeros aceptados.

Parte de la libertad humana consiste en tener libre elección en todo ámbito, personalmente puedo rodearme de salseros y convencerlos de que “Better Life” de The Asbestos es una buena pieza sin que les pida que dejen de oír “Lluvía” de Eddie Santiago y que el siguiente me confiese que descubrió “Frenesí” de Fauna. Lo mejor es que todos podemos vestirnos como queramos sin ser juzgados en un tema tan estéril como los gustos musicales.

Pienso que si toda esa gente que los rockeros desprecian les dieran la oportunidad de entrar en su mundo, el rock fuese mas rentable y entrará en nuestra ecléctica sociedad caribeña, al menos eso Digo yo… No sé!.

lunes, 1 de marzo de 2010

"ODIO A LAS BANDAS Y MUSICOS NACIONALES"


Muéstrame a cualquier individuo que alguna vez haya dicho que no quería ser popular y te mostraré a un tipo asustado… Es más seguro decir que la popularidad apesta porque te permite perdonarte a ti mismo si tu apestas”. (Almost Famous).


Una frase que se aplica a los dimes y diretes venezolanos entre músicos que jamás se lo dicen públicamente durante sus encuentros en locales y conciertos. Y no es que yo odie a los músicos de este país, no puedes odiar a gente que nunca has querido, es contradictorio.


Mi relación con las bandas y músicos es totalmente honesta, me disfruto sus composiciones, buena música y disposición de crear arte, excelentes canciones y contribuir con la escena nacional. Hasta compartimos tragos y agradables charlas no sólo de música, sino de libros, cine, política, curiosidades, etc.


¿Han visto una banda de rock tocando ante una mordaz audiencia de músicos? Es el acto de violación más grande que pueden sufrir en tarima. Todos lo miran esperando a que se equivoquen, cuentan los tiempos, la métrica, acordes, escalas, técnica, es como ponerlos en un matadero. Hay una complicidad en el ambiente, es la comidilla del momento… esa banda ha sido medida, pesada, hurgada, estudiada y al final todos se tomarán unas cervezas en el camerino, junto a ellos, con las frases hipócritas: “excelente show man” o el típico “la están pateando, me lo disfruté mucho”.


Es cierto que mi posición es más cómoda, al final soy periodista, puedo decir lo que pienso en el momento, en honor a mi fidelidad como individuo. Creo que por más atorrante que lo parezca, al final del día, entenderán que fue el gesto más amigable de la velada, sin adornos, sin rodeos y con la garantía de que no existe resentimiento de mi parte.


Frases típicas de pasillos entre músicos:


- “Esa banda es de puro hijos de papá y mamá, por eso suenan en radio”.

Yo me pregunto si en un país en el que el porcentaje de pobreza es grande, ¿acaso tener un instrumento no es un lujo? Hay gente que se lo gana trabajando y si el caso es que se lo regalan los padres, qué bien que le incentiven el gusto cultural ¿por eso hay que cuestionar las ganas de expresión de un músico?. Propongo no escuchar Blur ni Radiohead porque vienen de familias adineradas. Lars Ulrich de Metalllica viene de una familia millonaria que le apoyaba sus caprichos, al punto de ser jugador profesional de tenis.


- “Hacen música comercial para pegar”

Si tomamos el hecho de que la música es un lenguaje que te comunica, pienso que mientras más lejos llegue el mensaje, artísticamente estarás llevando tus ideas a las masas. ¿El rock es una expresión en algunos casos liberadora, por qué negárselo a todos? Ojalá todos los que oyen Don Omar y Tego Calderón lleguen a mí a pedirme que les gustaría oír lo último de Bloc Party, por ejemplo. Mejor aún, que si les copio “Nuestra” de La Vida Boheme… eso sería un mundo perfecto.


- “Son todos unos idiotas” (La Banda)

Esta es la que me ha dejado en shock ¿cómo saben que son idiotas? La necesidad de odio que muestra la gente es gigante. Aunque hay otros improperios que me reservo para no contaminar visualmente el blog.


La lista podría ir en ascenso, pero de verdad en mi vuelta al blog no quiero extenderme con textos largos.


La verdadera razón que me impulsó este post es que parte de lo que significa consolidar un movimiento está en el apoyo y no me refiero a gustarte cualquier cosa porque sí. Pareciera que hubiese más bandas que público y por ende la necesidad de aplastarse es directamente proporcional a la disminución de espacios para tocar.


Aún no he visto a nadie que vaya al Teatro, Moulin Rougue, Discovery, etc, por el simple hecho de llevar a amigos, familiares, culitos o lo que sea para que salgan a ver la banda de turno. Es casi seguro que no les vaya a gustar el grupo de la noche, ese hábito de odiar por hobbie no se pierde, pero comprarse una birra, estar afuera o en la zona chili, esperar que quienes te acompañaron se disfruten a la banda mientras tu digieres otro sorbo etílico de tu preferencia y hasta tratas de conseguir una fecha a tu también ahogada banda, es una sana solución para no perder tu noche.


Si nos determinamos a usar las noches de salida para compartir, llenar los locales y promover una noches musicales de distracción, llegará el momento en que los dueños de estos espacios se replantearán hasta la forma de selección de opciones musicales venideras.


Me divierte ver a esas bandas que asisten a toques de agrupaciones que odian, solo para ver y que los vean, con la intención de ser parte de esa noche “popular”, un simple paveo rockero del que no logramos escapar. Y digo que me divierte porque en cierta forma ayudan a llenar el local bajo la premisa de “hipocresía, paveo y rock and roll”.


El prejuicio es grande, todos se creen superiores, sobre todo cuando están en el under, es más seguro criticar desde esa posición. Es parte del idealismo barato de una sociedad de rockeros acostumbrados a autodestruirse por convicción, alterados por el éxito momentáneo de quién le toca protagonizar el toque.


Lo peor es la guerra de egos entre todos, tratando de pelearse quién es más famoso que quién en Caracas, porque las verdaderas bandas que no están lidiando con ese circuito under, les preocupa cosas distintas que mirar al de al lado y señalarlos como muestra palpable de que sus males internos no deben ser revelados mientras puedan atacar a otros. Hay mucho público y audiencia por cautivar y se está desperdiciando en riñas intelectuales baratas.


Apoyo el no gustarte todas las opciones del mercado o la ciudad, es una cuestión subjetiva eso de qué banda es mejor y bajo qué parámetros se mide. No hay que apoyar por lástima cosas mediocres, pero hay libertad para otros de que les guste aquello por lo que no sentimos atracción sonora. Yo no soporto a Dream Theater, pero podría ir con mis allegados a ver la suma de virtuosismo que justo cuando empiece a molestarme, aplacará un buen whisky. Tampoco es que a Portnoy le afecte si yo voy o no, la fanaticada es superior a mi poca tolerancia hacia esa banda, pero necesitaba un ejemplo.


Caramelos de Cianuro, Candy 66, Los Amigos Invisibles y Desorden Público, siempre podrán decirle más cosas a la gente que aquellos que no terminan de aceptar que crear una banda es el inicio de una necesidad de expresarte, ser entendido, oído y llevar el mensaje que te interesa ¿a qué le temen con eso de que lo comercial apesta?


Lo triste de todo este circo de odio e intolerancia entre bandas, con ese dejo de hipocresía palpable, es que como dice Lester Bangs en Almost Famous: “Te los encontrarás a todos de nuevo en su largo viaje hacia la mitad”. ¿Por qué no unen fuerzas, separan sus diferencias y honestamente se ayudan a consolidar toda una escena musical?


La verdad es que alguien tiene que hacer el trabajo sucio de la crítica y decidí tomar el puesto un rato y no por eso odio a las bandas ni a sus músicos… “Digo yo… no sé”.