lunes, 30 de julio de 2012
CUIDADO CON QUIEN PRODUCE TU DISCO
martes, 1 de noviembre de 2011
¿LOS MANAGERS SIRVEN PARA ALGO?
“El manager es el
alter ego del artista, la parte del artista que la audiencia nunca ve” (This Bussiness of Artist Management).
Los autores Xavier
M. Frascogna Jr y H. Lee
Hetherington se adentran en verdades del rol de manager. “Es un planificador,
asesor, organizador, estratega, supervisor, coordinador, detallista, compañero
de viaje y amigo”.
¡Y tienen razón! Son como unos toderos profesionales, psicólogos
ad honorem que van descubriendo el
día a día de sus artistas, sus mañanas, malcriadeces, debilidades, intensidades
y toda la personalidad que un músico encierra en eso que suelen llamar arte.
La primera vez que hice el intento de ser manager fue con Los Mentas, corría el año 98 y mi curiosidad por ver a una banda de
rockabilly me llevó a los alrededores
de Sabana Grande para ver tocar a esta banda. Juro que solo quería
entrevistarlos y en el camino sólo había ideas por ejecutar. Sin proponérnoslo
estábamos trabajando juntos. Buenos momentos sin dudas y aún conservamos la
amistad.
En cierta forma me siento como un Jerry Maguire, cuando escribe aquella declaración de principios
antes de renunciar a su oficina. Me viene a la cabeza aquellas palabras que le
dice a Rod Tidwell: “Estoy allí afuera por ti. No sabes lo que es
ser YO allí afuera por TI. Es un asedio donde te tragas el orgullo hasta el
amanecer y del que nunca te contaré al respecto… ayúdame a ayudarte”,
simplifican un poco esa parte no visible alrededor del manager… porque el músico solo percibe lo obvio de ese oficio.
Cuando miras los ejemplos de personajes como Brian Epstein (The Beatles), Peter Grant
(Led Zeppelin), Don Arden (Small Faces,
Black Sabbath), Coronel Parker (Elvis Presley),Malcolm McLaren (Sex Pistols),
Steve O´Rourke (Pink Floyd), Paul McGuiness
(U2), Rod Smallwood (Iron Maiden),
Kelly Curtis (Pearl Jam), Cliff Burnstein
(Metallica), sus historias y formas
de ejecutar estrategias, se entiende el engranaje que debe existir entre manager y artista para su éxito. “Probablemente la analogía más cercana es la
de un buen matrimonio. Sobre todo, un buen matrimonio requiere un fuerte
sentido de confianza mutua y la capacidad de ver las cosas como son”,
escribe Fracogna y Hetherington.
“La participación
del manager en la carrera de un artista es crucial para su éxito “, nos enseña
el libro antes mencionado. “De hecho, el
manager es otro individuo, además del artista, quien llega a ver y tocar todas
las piezas del rompecabezas que encajan entre sí para crear la carrera del
artista”, nos recuerda el libro antes mencionado.
Nuestros casos venezolanos Alberto Cabello (ViniloVersus),
César Elster (La Vida Boheme), Libero
Iaizzo (Caramelos de Cianuro), Jesús Noriega (Los Amigos Invisibles), Maximo
Pastorelli (Papashanty Saundsystem),
Christian Gall (Fauna, 4to Poder),
pueden dar fe de lo que es el día a día de sus artistas, entenderlos, lidiar
con sus egos, a veces subirles nuevamente ese ego por el que son capaces de re-direccionar
todo el curso de sus carreras y seguir adelante en las ideas originales. Eso
que llaman “arrearlos”.
Se vuelven una especie de Sergio, ese personaje protagonizado por Puff Daddy en la película Get Him to the Greek, deben ser
duros, directos y de vez en cuando usar el “mind-fucking”
para mantener el equilibrio.
Personalmente no sé si me considere un manager como tal, me tomó unos años
volver a esa parte de mi convicción y gracias a The Asbestos retomé todas mis ideas, luego me vi vinculado con Bioshaft y en el proceso me reconcilié
con Candy 66 en eso de manejarlos,
una idea que deambulada por años pero que no se finiquitaba. Ahora tengo tres
bandas, antes renegaba y no quería asumir el rol, así que vuelvo a ser un Jerry Maguire criollo… esas cosas
pasan.
Recibes de los músicos ideas en las madrugadas, oyes sus
problemas amorosos y hasta rupturas, divides tus horas de trabajo en los
bloques creativos de cada integrante de bandas diferentes que manejas.
Es como replantearte los husos horarios de tu vida y te
preparas para cada llamada, mensaje, idea, consejo, preguntas a cualquier hora
que se produzca. Si hay algo que aprendí en el camino es que un músico jamás va
a dejar de preguntar. Creo que está en
el combo. Un músico siempre va a reclamar atención.
Esa alianza pareciera ser vocaciones compartidas que
deben reconciliarse en el día a día. El manager
sabe que a veces su rol es como paternal, verse casi como un “nanager”, poniendo a tono algunos caprichos de sus artistas. Es complejo ese ordenar de la
inocencia del artista en la que se crea su mundo paralelo… que uno debe
descifrar con el tiempo.
Muchas bandas se acercan a diferentes managers para que los manejen. Es
complicado trabajar con una banda de la que no sientas feeling. Uno siempre se deja llevar por ese sentimiento o conexión
que te permite llevar adelante el proyecto, sobre todo al comenzar. Así que
irse a la ligera implica compromiso que si no vas a querer cumplir, lo mejor es
no aceptarlo así sea por amistad.
Y capaz muchas bandas no lo entiendan, hay quienes
esperan conseguir un manager para que
les ponga el agua en la tarima y les
busque shows donde tienen el acceso inmediato. No se percatan del trabajo
adicional que supone planificar toda una carrera y que la banda la ejecute.
Opinión personal, no existen mejores managers ni mejores bandas, sino una alianza e intereses comunes
donde el manager pone sus ideas,
escucha las del artista y entre todos ejecutan acciones que en el tiempo los
llevará al éxito. Es un trabajo en conjunto, llevado por el respeto, la
confianza y la premisa de que todas esas fuerzas unidas crearán algo importante
¿están todos dispuestos a tomar ese reto cargado de paciencia?
“Para tener éxito,
toma mucho trabajo duro junto con a una voluntad de comunicarse, comprometerse
y cambiar a medida que crece al relación y se presentan nuevos retos”,
advierte las páginas de This is Business of Artist Management.
Creo en la voluntad de trabajar entre ambas partes. El
talento de una banda es importante, pero si no tiene los accesos que el manager le brinda, junto a las ideas, es
talento efímero. Un manager termina
siendo un miembro más de la banda. Cuando comienzan a verse como dos entes
distanciados de los intereses artísticos y laborales –obvio que ambos desean
generar ganancias-, la ecuación, caiga del lado que caiga, termina por
disolverlos.
Seamos honestos, las bandas hacen su música y necesitan que
les digan qué hacer luego…
Para ser un buen manager
necesitas una buena banda que demuestre que tus creencias son válidas. Aquellas
bandas que desean destacarse y ser reconocidas, definitivamente dependen de ese
personaje que nadie conoce detrás de su carrera para que la balanza los ayude a
triunfar.
Entonces llega la pregunta ¿Los managers sirven para algo?
La respuesta es un rotundo SI … Digo
yo … No sé.
lunes, 29 de noviembre de 2010
¿DE VERDAD QUIERES TENER UNA BANDA?

Desde que tengo uso de razón me ha inquietado todo el proceso de las bandas o artistas en componer canciones que terminan marcando la diferencia. Lo fui desarrollando como periodista y mis veces como manager notaba la formación de los músicos en base a sus vivencias.
En todos estos años aprendí que lo que desestabiliza a las bandas es la incertidumbre con la que guían sus carreras. Empiezan con determinación y en el camino se llenan de fantasmas, miedos y desconfianza.
Siempre me piden consejos, sugerencias o ayuda cuando las bandas están sacando su material. No creo en la fórmula exacta, le tengo más fe al trabajo constante y no rendirse nunca. Lo que hace que una banda crezca con el tiempo, es su tenacidad, creer en su música tanto como aquellos que comienzan a escucharlos. No hay ropas, trajes, canciones largas o cortas, es simple conexión con la audiencia a través de tu determinación y coraje para mostrarte como artista que absorbe el momento que está viviendo y lo expresa.
Me tomé un pequeño tiempo para ordenar tips que podrían ser usados para las bandas nuevas que se alzan vuelo en el rock nacional y desean tomarse la música como trabajo. Es un poco lo que he visto y trabajado los últimos años, sin que piense que tenga la razón, son cosas que me han funcionado, las que he convivido y las comparto.
- ¿QUE CLASE DE BANDA ERES?
- ACEPTA LAS CRÍTICAS
- CREA TU BASE DE DATOS
- MEDIOS ESPECIALIZADOS
- EL TIEMPO ES TU AMIGO
- TOCAR, TOCAR, TOCAR Y CUANDO PUEDAS SIGUE TOCANDO
La lista es larga y trataré de concentrarme punto por punto en diferentes entregas.
Parte del estancamiento de las bandas durante sus inicios es la poca motivación, la necesidad de compararse con bandas de trayectoria y pensar que hay que apoyarlos por lástima. El camino es largo, pero sólo si estás dispuesto a avanzar, olvidándote de tratar de pisotear a otros, pensando en que el resto de las bandas no merecen lo que tú anhelas, entonces no estás realmente concentrado en tu música. A veces tienes tantas oportunidades cerca de ti y te enfocas en tumbarle la posición a otro y abandonas el cúmulo de chances que te ofrecen.
Es el trabajo constante, las metas claras, el tocar y tocar, conectar con tu música y la honestidad con la que te muestras, lo que te asegurará el siguiente paso para que te conozcan y posterior éxito en términos de banda nacional.
En vísperas del fracaso musical es cuando caes en cuentas de la ira y premeditación con la que las bandas actúan, lo veo a diario. Convivo con una gran variedad de músicos que están haciendo un buen trabajo, siempre que se me acercan les doy el mejor de los consejos y trato de que sea afín con su ideología y concepto.
Siempre recuerda que el público no son los 35 amigos cercanos de tus bandas, hay una población más larga que desconoce lo que haces y no te está juzgando, está esperando que toques y digan: “!Epa! qué buena música, ¿dónde la consigo para tenerla?”.
Muchas bandas no se dan cuenta de que sonar en la radio no lo es todo, es importante, pero puedes tener el tema todo el año en rotación y nadie sabrá cómo te llamas porque no tienen una imagen visual de eso que oyen y no han conocido los orígenes o concepto de tu banda. Es un trabajo promocional en conjunto. La gente debe conocer, identificar y digerir todo aquello que oye, sino será etéreo tu paso por la radio.
No me creo el asunto de la pinta, no creo que Tom Yorke sea el personaje con el que la revista People resuelva su audiencia femenina. No creo en las vestimentas especiales si una sólida base o contenido a expresar, por eso a Kiss le cuesta quitarse el maquillaje. No creo en temas de tres minutos porque no existiría Pink Floyd o Tool. Creo que todo eso de la imagen viene acompañado de la música que haces, un proceso natural que tu público aprecia, pero cuando tengas público, antes eres un desconocido tratando de llamar la atención en vísperas de decidirte a ser abogado y encargarte de la compañía de la familia.
La mayoría de la gente cree en eso que dice Mother Love Bone: “Letra y música, mi únicas herramientas, comunicación”… Digo yo… No sé.
lunes, 12 de abril de 2010
SEXO... TUKI... ROCANROL

Entre tantas conversaderas me llamó la atención un comentario que hizo uno de los presentes: “¿Qué coño hace Asier y El Enano de Caramelos de Cianuro en un concierto de Dream Theater?”… Estuve a punto de continuar a echarle fuego al comentario con sarcasmos de los que me gusta aportar, pero internamente me pregunté “¿y por qué no deberían estar ambos personajes en un concierto como este?”.
La reflexión me llevó a analizar el nivel de elitismo que tenemos en esta ciudad acerca del rock. Es como excluyente. No puedes ir a Metallica si no tienes camisa negra, como si escuchar punk, britpop o metal llevara implícito una planilla de aceptación. Mi mejor amigo se fue con su lacoste a ver a Metallica porque desde chamos oíamos “Fight fire with fire” y “Welcome Home” ¿No merecía estar esa noche allí?
Me molestó un poco y me puse creativo a imaginar a estos personajes que los rockeros llaman Tukis oyendo La Vida Boheme en un mezcladito con Chino y Nacho, Sentimiento Muerto, Tego Calderón, Los Mentas, El Squadrón, Agonía, Calle 13, The Asbestos, Wisin y Yandel y este mismo pana tripeando su playlist… hasta playero podría ser.
Sentí cómo ese racismo que a veces la misma gente de color en Estados Unidos incrementa una especie de segregación sonora de quienes se creen dueños de los gustos de la gente. ¿Se han fijado la población venezolana? casi 27 millones de habitantes mientras que Estados Unidos está por llegar a los 310 millones. El mercado musical en US aún en crisis sueña con vender un millón de copias para ser un disco rentable.
Cada país discute sus diferencias musicales según el entorno, folk, hip hop, rock, R&B, soul, punk, toda esa mezcolanza americana que defendemos y escuchamos mientras allá discuten cuál apesta o no. Aceptémoslo, somos del Caribe y el reggaetón, el ska, se nos cuela en las venas y la salsa.
Yo creo que mientras sigamos pensando que el rock es solo para la élite, negándonos la satisfacción de que una madre soltera oiga a Cero Uno mientras lleva a su hijo al colegio, cortándonos las venas si un Tuki oye Rush o Bloc Party como si fuésemos los únicos autorizados en oír rock, la aceptación de nuestras bandas jamás sucederá.
El rockero es una minoría porque se ha acostumbrado a entrar en un mundo en el que él es solo el intelectual de las artes sonoras y encima le reprocha al mundo que no lo entiendan. Si partimos de que la música es un lenguaje, entonces ser exquisito no nos lleva a expandir ningún mensaje coherente.
Poco a poco abrir un disco, cuando raramente lo compres, sin que seas juzgado por la ropa y tu entorno, se vuelve un ejercicio de esclavitud calculada ¿dónde quedó el espíritu de libertad en elegir lo que te guste oír?
Mientras escribo esto he decidido poner a Justin Timberlake, el mismo que invitó Ozzy Osbourne a su cumpleaños mientras todos los felicitaban por su buen disco. Aunque decido cambiar a la versión hard rock en vivo que hace Draco Rosa de “Livin´la vida loca” que interpretaba su ex compañero en Menudo Ricky Martin, al final fue Draco quien escribió esa letra y es suya,. Y se me viene a la mente aquel concierto en el que Servando Primera y yo en un concierto en Miami tripeábamos el tema “Brujería” cortesía del mismo Draco y además convencía a Servando de lo inútil que era Kurt Cobain y que gracias a su genialidad de pegarse un tiro nació Foo Figthters. Vivimos de estereotipos sin base ni sentidos.
Sigo pensando cómo el rock en este país saldrá adelante si somos pocos los que al parecer merecemos oírlo, cómo limpiarte todo ese pecado cuando tu banda favorita la ponen en el autobús que va a Guarenas o a Choroní. Enserio imagino un estado de perfección en el que en vez de “Mi cama huele a ti” de Tito el Bambino nos ponen “Mundo de ilusión” de Primera Edición o “Todo muerto” de Los Telecasters ¿no estaríamos diciéndole a la gente que hay más alternativas y que abrieran sus gustos?
Lo peor es que si ser rockero en esta ciudad fuese contracultural hasta me como el cuento, pero es simple moda de la edad, ni siquiera usamos la raíz contestataria del rock para alcanzar el pulso de lo que estamos viviendo como sociedad, es sencillamente creernos superiores como minoría y esconder una falsa postura intelectual solo porque el resto de los mortales no se apega a la dictatorial vestimenta y reglas de ser rockeros aceptados.
Parte de la libertad humana consiste en tener libre elección en todo ámbito, personalmente puedo rodearme de salseros y convencerlos de que “Better Life” de The Asbestos es una buena pieza sin que les pida que dejen de oír “Lluvía” de Eddie Santiago y que el siguiente me confiese que descubrió “Frenesí” de Fauna. Lo mejor es que todos podemos vestirnos como queramos sin ser juzgados en un tema tan estéril como los gustos musicales.
Pienso que si toda esa gente que los rockeros desprecian les dieran la oportunidad de entrar en su mundo, el rock fuese mas rentable y entrará en nuestra ecléctica sociedad caribeña, al menos eso Digo yo… No sé!.
lunes, 1 de marzo de 2010
"ODIO A LAS BANDAS Y MUSICOS NACIONALES"
“Muéstrame a cualquier individuo que alguna vez haya dicho que no quería ser popular y te mostraré a un tipo asustado… Es más seguro decir que la popularidad apesta porque te permite perdonarte a ti mismo si tu apestas”. (Almost Famous).
Una frase que se aplica a los dimes y diretes venezolanos entre músicos que jamás se lo dicen públicamente durante sus encuentros en locales y conciertos. Y no es que yo odie a los músicos de este país, no puedes odiar a gente que nunca has querido, es contradictorio.
Mi relación con las bandas y músicos es totalmente honesta, me disfruto sus composiciones, buena música y disposición de crear arte, excelentes canciones y contribuir con la escena nacional. Hasta compartimos tragos y agradables charlas no sólo de música, sino de libros, cine, política, curiosidades, etc.
¿Han visto una banda de rock tocando ante una mordaz audiencia de músicos? Es el acto de violación más grande que pueden sufrir en tarima. Todos lo miran esperando a que se equivoquen, cuentan los tiempos, la métrica, acordes, escalas, técnica, es como ponerlos en un matadero. Hay una complicidad en el ambiente, es la comidilla del momento… esa banda ha sido medida, pesada, hurgada, estudiada y al final todos se tomarán unas cervezas en el camerino, junto a ellos, con las frases hipócritas: “excelente show man” o el típico “la están pateando, me lo disfruté mucho”.
Es cierto que mi posición es más cómoda, al final soy periodista, puedo decir lo que pienso en el momento, en honor a mi fidelidad como individuo. Creo que por más atorrante que lo parezca, al final del día, entenderán que fue el gesto más amigable de la velada, sin adornos, sin rodeos y con la garantía de que no existe resentimiento de mi parte.
Frases típicas de pasillos entre músicos:
- “Esa banda es de puro hijos de papá y mamá, por eso suenan en radio”.
Yo me pregunto si en un país en el que el porcentaje de pobreza es grande, ¿acaso tener un instrumento no es un lujo? Hay gente que se lo gana trabajando y si el caso es que se lo regalan los padres, qué bien que le incentiven el gusto cultural ¿por eso hay que cuestionar las ganas de expresión de un músico?. Propongo no escuchar Blur ni Radiohead porque vienen de familias adineradas. Lars Ulrich de Metalllica viene de una familia millonaria que le apoyaba sus caprichos, al punto de ser jugador profesional de tenis.
- “Hacen música comercial para pegar”
Si tomamos el hecho de que la música es un lenguaje que te comunica, pienso que mientras más lejos llegue el mensaje, artísticamente estarás llevando tus ideas a las masas. ¿El rock es una expresión en algunos casos liberadora, por qué negárselo a todos? Ojalá todos los que oyen Don Omar y Tego Calderón lleguen a mí a pedirme que les gustaría oír lo último de Bloc Party, por ejemplo. Mejor aún, que si les copio “Nuestra” de La Vida Boheme… eso sería un mundo perfecto.
- “Son todos unos idiotas” (La Banda)
Esta es la que me ha dejado en shock ¿cómo saben que son idiotas? La necesidad de odio que muestra la gente es gigante. Aunque hay otros improperios que me reservo para no contaminar visualmente el blog.
La lista podría ir en ascenso, pero de verdad en mi vuelta al blog no quiero extenderme con textos largos.
La verdadera razón que me impulsó este post es que parte de lo que significa consolidar un movimiento está en el apoyo y no me refiero a gustarte cualquier cosa porque sí. Pareciera que hubiese más bandas que público y por ende la necesidad de aplastarse es directamente proporcional a la disminución de espacios para tocar.
Aún no he visto a nadie que vaya al Teatro, Moulin Rougue, Discovery, etc, por el simple hecho de llevar a amigos, familiares, culitos o lo que sea para que salgan a ver la banda de turno. Es casi seguro que no les vaya a gustar el grupo de la noche, ese hábito de odiar por hobbie no se pierde, pero comprarse una birra, estar afuera o en la zona chili, esperar que quienes te acompañaron se disfruten a la banda mientras tu digieres otro sorbo etílico de tu preferencia y hasta tratas de conseguir una fecha a tu también ahogada banda, es una sana solución para no perder tu noche.
Si nos determinamos a usar las noches de salida para compartir, llenar los locales y promover una noches musicales de distracción, llegará el momento en que los dueños de estos espacios se replantearán hasta la forma de selección de opciones musicales venideras.
Me divierte ver a esas bandas que asisten a toques de agrupaciones que odian, solo para ver y que los vean, con la intención de ser parte de esa noche “popular”, un simple paveo rockero del que no logramos escapar. Y digo que me divierte porque en cierta forma ayudan a llenar el local bajo la premisa de “hipocresía, paveo y rock and roll”.
El prejuicio es grande, todos se creen superiores, sobre todo cuando están en el under, es más seguro criticar desde esa posición. Es parte del idealismo barato de una sociedad de rockeros acostumbrados a autodestruirse por convicción, alterados por el éxito momentáneo de quién le toca protagonizar el toque.
Lo peor es la guerra de egos entre todos, tratando de pelearse quién es más famoso que quién en Caracas, porque las verdaderas bandas que no están lidiando con ese circuito under, les preocupa cosas distintas que mirar al de al lado y señalarlos como muestra palpable de que sus males internos no deben ser revelados mientras puedan atacar a otros. Hay mucho público y audiencia por cautivar y se está desperdiciando en riñas intelectuales baratas.
Apoyo el no gustarte todas las opciones del mercado o la ciudad, es una cuestión subjetiva eso de qué banda es mejor y bajo qué parámetros se mide. No hay que apoyar por lástima cosas mediocres, pero hay libertad para otros de que les guste aquello por lo que no sentimos atracción sonora. Yo no soporto a Dream Theater, pero podría ir con mis allegados a ver la suma de virtuosismo que justo cuando empiece a molestarme, aplacará un buen whisky. Tampoco es que a Portnoy le afecte si yo voy o no, la fanaticada es superior a mi poca tolerancia hacia esa banda, pero necesitaba un ejemplo.
Caramelos de Cianuro, Candy 66, Los Amigos Invisibles y Desorden Público, siempre podrán decirle más cosas a la gente que aquellos que no terminan de aceptar que crear una banda es el inicio de una necesidad de expresarte, ser entendido, oído y llevar el mensaje que te interesa ¿a qué le temen con eso de que lo comercial apesta?
Lo triste de todo este circo de odio e intolerancia entre bandas, con ese dejo de hipocresía palpable, es que como dice Lester Bangs en Almost Famous: “Te los encontrarás a todos de nuevo en su largo viaje hacia la mitad”. ¿Por qué no unen fuerzas, separan sus diferencias y honestamente se ayudan a consolidar toda una escena musical?
La verdad es que alguien tiene que hacer el trabajo sucio de la crítica y decidí tomar el puesto un rato y no por eso odio a las bandas ni a sus músicos… “Digo yo… no sé”.
lunes, 18 de mayo de 2009
SE ACABO EL HIATO BLOGERO ... Y MUSICAL
No fue un hiato tipo Foo Fighters, P.O.D. o Red Hot Chili Peppers, mucho menos el de Nine Inch Nails quienes han anunciados sus respectivos descansos para este año. Uno se pierde por circunstancias inexplicables… aunque mi twitter me ha mantenido informado. Gracias a quienes me extrañaron y saludos a los que me leerán.
La idea no es declarar este post una solemne vuelta como si fuese el nuevo álbum de Green Day, Kiss o Aerosmith, al menos sí el comienzo de nuevos escritos que no me gustaría se desperdiciaran en un soliloquio cibernético. Tampoco es que deban ser aborrecidos como los predecibles, nostálgicos y aburridos regresos de Blink 182, Limp Bizkit o Creed. En el peor de los casos ni siquiera me gustaría decepcionarlos como la reunión de a ver … ¿La Leche?
Ha habido mucho movimiento desde mi anterior post, el download se ha ido estableciendo como una inevitable forma de promoción en nuestra ciudad, la escena musical parece dominarla o en vía de, adolescentes con registros de voz que duplican su edad. Bueno, no ha pasado mucho tiempo tampoco, pero sí he visto una nueva camada de agrupaciones cantando en inglés: The Asbestos, Black Hole Nine, Verona, Greasy Grapes, The Last April… y la lista sigue. Me pregunto, en tono serio, apreciativo y respetuoso ¿Hay un ávido interes por exportar talento? ¿Ya no podemos gestar rock con una fonética en español capaz de trascender? Juanes puede hablarnos de eso.
Estoy detrás de esa interesante búsqueda. Insisto, no estoy criticando, me estoy cuestionando internamente este fenómeno para conocer lo que las bandas andan haciendo. Sí Sepultura lo hizo, lo sé, solo quiero averiguar qué pasa. Capaz es producto de una coincidencia que me está atormentando o sea culpa del British Council y el CVA.
En todo caso, por allí están otras interrogantes como la falta de bandas contestatarias en nuestro país, aunque sí hay músicos con lacitos negros en su messenger. Ni hablar de la legión de bandas de “conciencia social” que terminan siendo complaciente con el gobierno de turno. Recuerdo cuando el rock era contracultural. Puede que esté esperando mucho de ellos o es que esta generación está malcriada y no hay nada de qué quejarse… aún tienen la emoción de cantarle a amores inconclusos.
También me viene a la mente todo ese sentimiento de frustración y resentimiento que muestran algunas bandas de rock que he visto montarse en tarima a decir “!Qué muera el reggaetón!”. Allí viene una fantasiosa imagen a mi cabeza, tratando de visualizar a Daddy Yankee gritar “!Que Muera The Rolling Stone!” o no se me ocurre haber visto a Don Omar gritárle a su público “!No más U2 por el amor de Dios!”. Lo irónico es que la mitad de los reggaetoneros de nuestra ciudad oyen Coldplay, Caramelos de Cianuro, Los Amigos Invisibles y he sabido de algunos que alucinan con Bob Dylan, Depeche Mode y hasta Metallica, mientras ordenan sus agendas de conciertos en el interior del país, porque ellos sí tocan bastante y viven la vida feliz sin preocuparse por el dolor diario del rock.
Lo que no voy a negar es que de a poco se ha visto una intención de camaradería entre bandas que permiten inventarse espacios y engranar sus propuestas. Estamos claros que ya ninguna sigue soñando en conseguir el contrato discográfico millonario, lo que quieren es tocar y ser escuchados. Por un momento temí que eso terminara. ¡Bien por ellos!.. vamos bien.
Hay ciertas prioridades que han cambiado, lo que genera un nuevo orden urbano, agrupaciones aún tanteando, así que vayamos con calma. La esencia parece mantenerse allí, de manera que iremos discerniendo nuevamente hacia dónde van los tiros.
Aún quedan pasillos por recorrer de este laberinto sonoro venezolano que trata de encajar, sorprender y aprender de sus errores. No está mal irlos documentando. Digo yo… no sé.

